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Masajes en la playa: una práctica que puede poner en riesgo tu salud

 Aunque los masajes en la playa pueden parecer una forma atractiva de relajarse durante las vacaciones, los expertos en salud advierten sobre los riesgos asociados con recurrir a personas no cualificadas para este tipo de servicios. Desde ILUNION Fisioterapia, profesionales del sector han alertado del peligro que representa recibir masajes de individuos sin formación, experiencia ni certificación profesional.

Los fisioterapeutas explican que someterse a un masaje sin supervisión adecuada puede derivar en lesiones musculares, daños articulares e incluso infecciones cutáneas, especialmente cuando no se toman las mínimas precauciones de higiene o se aplican técnicas inapropiadas.

“El cuerpo humano no es un juego. Aplicar fuerza de manera incorrecta o en zonas sensibles puede agravar patologías existentes o generar nuevas molestias en personas sanas”, señalan desde ILUNION.

¿Quiénes deben tener mayor cuidado?

Este tipo de masajes improvisados representan un riesgo aún mayor para personas con dolor crónico, lesiones musculoesqueléticas, en proceso de rehabilitación o con enfermedades neurológicas. En estos casos, cualquier tratamiento físico debe ser personalizado y ejecutado por un profesional que entienda la fisiología del cuerpo y las técnicas apropiadas para cada condición.

Además, advierten sobre el uso de aceites o cremas no reguladas, que pueden estar contaminadas y dar lugar a infecciones de tipo bacteriano (como impétigo o celulitis), fúngico (como tiña o candidiasis) o viral (como herpes o el virus del papiloma humano), particularmente cuando se realizan en condiciones ambientales no esterilizadas como la arena o la humedad de la playa.

La importancia de acudir a profesionales

Ante esta situación, desde ILUNION recuerdan que todo masaje, sea con fines terapéuticos, descontracturantes o de relajación, debe ser realizado por profesionales titulados en fisioterapia o terapias manuales. Esto garantiza no solo la seguridad del paciente, sino también la eficacia del tratamiento y el cumplimiento de normas sanitarias.

Recibir un masaje debe ser una experiencia segura y beneficiosa para el cuerpo. Por ello, siempre se debe verificar la formación, titulación y condiciones higiénicas del entorno donde se ofrece el servicio.

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