Este domingo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, anunciaron que han alcanzado un consenso político sobre el tratado de libre comercio que ambas partes negocian desde 2016.
Durante la rueda de prensa conjunta en Bruselas, von der Leyen destacó que este pacto se fundamenta en valores y objetivos compartidos, además de subrayar el enorme potencial no aprovechado en su relación económica. “Tras diez años de conversaciones, logramos un gran paso adelante con un acuerdo ambicioso”, afirmó.
La presidenta europea explicó que, en un contexto de inestabilidad económica y geopolítica, alianzas como la de la UE e Indonesia cobran mayor relevancia, ya que el tratado abrirá mercados y generará nuevas oportunidades para sectores clave como agricultura, automoción y servicios. Además, enfatizó la importancia de Indonesia como proveedor de recursos esenciales para la transición digital y verde, y como una de las mayores economías globales y el quinto socio comercial de la Unión Europea.
Von der Leyen señaló también que planean elevar la relación bilateral a nivel de asociación estratégica, basada en confianza, reciprocidad y beneficios mutuos, complementando los esfuerzos de la UE en su relación con la ASEAN.
Otro anuncio relevante fue la implementación de visados en cascada para Indonesia, lo que facilitará el acceso a visados de entrada múltiple para ciudadanos y empresas del país asiático.
Por su parte, el presidente indonesio, Prabowo Subianto, aseguró que no quedaron puntos de desacuerdo en la negociación y habló de una relación de “simbiosis mutua”, resaltando el liderazgo europeo en ciencia, tecnología y finanzas, mientras Indonesia aporta recursos estratégicos. Expresó además su deseo de ver mayor participación europea en su economía, así como una Europa más fortalecida.
El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, calificó el acuerdo como un hito significativo para fortalecer el comercio y la inversión bilaterales.
Uno de los principales obstáculos durante las negociaciones fue la disputa por el aceite de palma, debido a las restricciones europeas para su uso como biocombustible por su impacto ambiental y la deforestación. En enero, la OMC falló mayoritariamente a favor de la UE, indicando que sus restricciones se ajustan al comercio internacional, aunque señaló fallos en su aplicación y redacción.
Finalmente, este acuerdo también responde al contexto global, ya que los aranceles impuestos por Estados Unidos a socios como la UE han llevado a Bruselas a diversificar sus mercados y fortalecer lazos con otras regiones afectadas por las medidas de Washington. En este sentido, Indonesia, con más de 280 millones de habitantes y abundantes recursos naturales, se vio impactada por un arancel del 32% aplicado por EE.UU.
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