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Consumir frutas y verduras reduce hasta un 28% el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares


 Un mayor consumo de frutas y verduras puede disminuir significativamente el riesgo de fallecer por enfermedad cardiovascular (ECV). Así lo señala la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA) en la última actualización de sus Recomendaciones de Estilo de Vida y Prevención Cardiovascular, presentada este año, basándose en los resultados de un metaanálisis de 22 estudios prospectivos.

De acuerdo con el documento, los nutrientes presentes en las frutas ejercen un efecto protector frente a los factores de riesgo cardiometabólico, especialmente en el control de la presión arterial. Concretamente, la ingesta diaria de 200 gramos de fruta puede reducir hasta en un 8% la probabilidad de desarrollar hipertensión.

El análisis también revela que pasar de consumir dos raciones diarias de frutas y verduras a cinco raciones está asociado con una reducción del 12% en el riesgo de muerte por ECV y un 13% menos de riesgo de mortalidad total. Además, cada incremento de 100 gramos diarios de fruta se relaciona con una disminución de entre el 8% y el 13% en el riesgo cardiovascular, mientras que 200 gramos diarios se asocian con una menor mortalidad por cualquier causa.

Un perfil nutricional protector
Frutas, verduras, hortalizas y tubérculos comparten características nutricionales que explican sus beneficios: alrededor del 80% de su peso es agua, aportan pocas calorías y contienen vitaminas (A, B, C, E y ácido fólico), minerales, compuestos fenólicos y fibra en abundancia. Además, su bajo contenido en sodio contribuye a prevenir enfermedades asociadas al envejecimiento, entre ellas la ECV.

Los hidratos de carbono complejos y la fibra de estos alimentos también tienen un impacto positivo sobre la salud cardiometabólica. Sin embargo, la SEA advierte que el proceso de cocinado puede provocar la pérdida de vitaminas hidrosolubles (como las del grupo B y C), minerales y compuestos fenólicos, sobre todo cuando se hierven durante mucho tiempo o se fríen a altas temperaturas.

Recomendaciones para maximizar los beneficios
Para conservar al máximo sus propiedades, la SEA aconseja consumir frutas y verduras crudas —por ejemplo, en ensaladas, gazpacho o salmorejo— y, si se cocinan, optar por métodos que minimicen la pérdida de nutrientes: no pelar la verdura cuando sea posible, cortar en trozos grandes, evitar remojos prolongados, preferir el vapor al hervido, y reducir frituras intensas o recalentamientos repetidos.

En el caso de las frutas, se recuerda que la fibra se reduce notablemente cuando se pelan y, sobre todo, cuando se consumen en forma de zumo.

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