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Jueza federal bloquea vuelos de deportación de niños guatemaltecos en Estados Unidos



Un hecho inusual y cargado de tensión se vivió este fin de semana en Estados Unidos, cuando un grupo de menores guatemaltecos estuvo a punto de ser deportado en vuelos nocturnos organizados por el gobierno federal. La medida fue detenida a última hora por una jueza federal, quien ordenó suspender las deportaciones al considerar que los procedimientos legales estaban siendo vulnerados y que los niños corrían riesgo si eran enviados de regreso a su país.

La madrugada que cambió el destino de cientos de niños

La situación se desarrolló en plena madrugada, en un fin de semana festivo en Estados Unidos, cuando varios autobuses con decenas de menores llegaron al aeropuerto de Harlingen, Texas. Vestían ropa de los albergues federales para migrantes y fueron conducidos hacia aviones destinados a vuelos de repatriación.

En paralelo, abogados de organizaciones de derechos migratorios acudían con urgencia a una corte en Washington para detener lo que describieron como una acción ilegal y peligrosa. Argumentaron que muchos de esos niños no habían pasado por los procesos judiciales correspondientes y que el gobierno estadounidense estaba actuando en contra de las protecciones que el Congreso estableció para los menores migrantes no acompañados.

La intervención de la jueza Sparkle L. Sooknanan

La jueza federal Sparkle L. Sooknanan recibió la llamada de emergencia cerca de las 2:30 de la madrugada. Tras escuchar los argumentos de los abogados, ordenó detener los vuelos de manera inmediata, señalando que las deportaciones masivas podrían poner en peligro la vida de los niños.

“Sin la acción de los tribunales, todos esos menores habrían sido devueltos a Guatemala, potencialmente a situaciones muy peligrosas”, expresó la magistrada durante la audiencia.

Su fallo se aplica a todos los menores guatemaltecos no acompañados que ingresaron recientemente a Estados Unidos y que estaban en riesgo de ser deportados sin el debido proceso legal.

Historias detrás de la batalla legal

Entre los testimonios presentados, se destacó el caso de una adolescente de 16 años que cursa estudios en Nueva York y que aseguró tener miedo de regresar a Guatemala. “Me encanta vivir en Estados Unidos y tengo mucho miedo de ser deportada”, declaró en documentos judiciales.

Otro menor de 10 años relató que no tiene familia en Guatemala que pueda hacerse cargo de él, mientras que un joven de 16 recordó haber sufrido amenazas de muerte en su país natal.

Los abogados también denunciaron que entre los afectados se encontraba un niño de 12 años con una enfermedad renal crónica que requiere diálisis, situación que haría imposible su tratamiento en caso de ser deportado.

La versión del gobierno

El gobierno estadounidense defendió su actuación asegurando que actuaba en coordinación con el gobierno de Guatemala, que habría solicitado el regreso de los menores. Según portavoces, se trataba de reunir a los niños con sus padres o tutores. Sin embargo, los defensores legales insisten en que no se cumplieron los procedimientos adecuados y que la versión oficial es, cuando menos, incompleta.

Incluso, no quedó claro si algún avión llegó a despegar antes de que la jueza emitiera la orden judicial. Funcionarios federales admitieron que al menos un vuelo pudo haber salido, pero regresó horas más tarde.

Expectativa e incertidumbre

Mientras tanto, en Ciudad de Guatemala, varias familias esperaban en bases aéreas la llegada de los vuelos, convencidas de que sus hijos, sobrinos o nietos estaban en camino de regreso. Historias como la de Gilberto López, quien condujo durante la madrugada tras recibir la llamada de su sobrino de 17 años detenido en Texas, reflejan la incertidumbre que rodea este proceso.

El caso se suma a una serie de episodios de alto perfil en los últimos años, en los que organizaciones civiles y jueces federales han intervenido para frenar deportaciones masivas de migrantes en condiciones irregulares.

Una batalla que apenas comienza

La decisión de la jueza Sooknanan es temporal y, en las próximas semanas, se desarrollará una batalla legal que definirá el destino de cientos de menores guatemaltecos en Estados Unidos. Mientras tanto, permanecen en refugios administrados por el gobierno o en hogares temporales a la espera de que los tribunales decidan su futuro.

Lo que está en juego no es solo una política migratoria, sino también la seguridad y el bienestar de niños y adolescentes que huyeron de situaciones de violencia, pobreza extrema o abandono en su país de origen.

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