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La nueva ola de apps sociales: ¿puede la inteligencia artificial curar la soledad?


En una cálida noche de verano, cinco completos desconocidos se reunieron gracias a una aplicación poco convencional. Entre ellos estaba JT Mason, un paramédico de 25 años que confiaba en pasar un buen rato gracias a la curiosa selección de invitados hecha por 222, una nueva plataforma que promete usar inteligencia artificial (IA) para conectar a las personas más allá del clásico “match” de las apps de citas.

“No recibo la imagen que me quieren transmitir, sino que tengo al ser humano real”, explicó Mason tras la experiencia.

Antes de la cena, los participantes completaron un cuestionario que incluía desde valores e intereses hasta rasgos de personalidad y tolerancia a temas sensibles como el consumo de drogas. La velada terminó en un bar, donde los asistentes podían decidir a quién querían volver a ver y explicar por qué.


222: del swipe al encuentro real

La propuesta de 222 busca alejarse de los algoritmos tradicionales de “swipe right” y apostar por interacciones en la vida real: cenas, sesiones de yoga o actividades en grupo.

Su creador, Keyan Kazemian, de apenas 26 años, asegura que el objetivo no es solo ayudar a las personas a dar un primer paso, sino también fomentar relaciones largas y duraderas. Tras trabajar en Match Group —la empresa detrás de Tinder y Hinge— concluyó que la mayoría de apps de citas actuales solo se enfocan en mantener al usuario conectado, no en generar vínculos genuinos.

“En cuanto a que la IA llegue al punto de entender la química humana, creo que están bastante lejos”, matiza Mason. “Pero sí puede ser el primer paso para llevarnos a la mesa e intentar crear esa conexión”.


La epidemia de la soledad

El auge de estas plataformas responde a un problema creciente. En 2017, el entonces principal portavoz en materia de salud de EE. UU., Vivek Murthy, describió la situación como una “epidemia de soledad”.

Un informe publicado en 2023 fue aún más alarmante: estar socialmente desconectado puede ser tan dañino como fumar 15 cigarrillos al día, e incluso más perjudicial que la obesidad o la inactividad física. Entre los riesgos asociados destacan enfermedades cardiovasculares, depresión y demencia.

Las causas incluyen la pérdida de espacios tradicionales de socialización, el auge de las plataformas digitales adictivas y, más recientemente, el impacto de la pandemia y el trabajo remoto.


Historias de conexión real

La experiencia de Isabella Epstein refleja esa necesidad urgente de vínculos auténticos. Cuando se mudó a Nueva York en 2021, probó de todo: apps de citas, clubes, actividades. Nada funcionaba.

Cansada, decidió probar algo radical: acercarse a extraños en cafeterías y en la calle. Con frases simples como “me encanta tu pinta” o “¿qué estás leyendo?”, comenzó a crear un círculo social que pronto se convirtió en una comunidad propia.

Motivada por esa vivencia, dejó su trabajo en banca y lanzó Kndrd, una aplicación dirigida a mujeres menores de 40 años que ya suma más de 10,000 usuarias en Nueva York. La app permite proponer planes y encontrar con quién compartirlos, desde un happy hour hasta un partido de pickleball.


Un nuevo modelo de negocio social

Al igual que 222 y Kndrd, han surgido otras alternativas como Timeleft, Plots y Realroots, todas con un mismo objetivo: poner el foco en los encuentros reales y no en el tiempo de pantalla.

Según Felix-Olivier Ngangue, inversionista de Convivialite Ventures:

“El lado positivo de estas aplicaciones es que su modelo de negocio no depende del tiempo que se pasa conectado”.


¿La IA puede ser la cura?

Aunque aún queda lejos la idea de que una inteligencia artificial pueda predecir la “química humana”, estas nuevas propuestas ofrecen algo que parece estar en crisis: espacios para conocerse en la vida real.

En un mundo cada vez más conectado digitalmente pero aislado socialmente, quizás un poco de ayuda tecnológica sea justamente lo que necesitamos para volver a encontrarnos.

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