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Qué hacer si quedas atrapado en un ascensor (y cómo calmar a un niño): consejos de un psicólogo forense


Quedarse atrapado en un ascensor es angustiante —más aún si vas con un niño—. Un psicólogo forense explica cómo controlar el pánico, qué pasos seguir y cómo proteger emocionalmente a los menores mientras llega ayuda.

Quedarse detenido en un ascensor produce una sucesión de miedos rápidos: la sensación de movimiento (cuando el elevador “se jamaquea”), la oscuridad si se apaga la luz, la falta de señal en el celular, el botón de auxilio que no suena, la incertidumbre sobre la persona encargada del edificio… y, si vas con un niño, la responsabilidad de mantener la calma para protegerlo.

Ante este escenario, Carlos Cano, psicólogo forense, comparte estrategias prácticas y comprobadas para evitar que la ansiedad escale y para mantener el control emocional —propio y del menor— hasta que lleguen los equipos de rescate.


Por qué la calma es la primera intervención

El pánico tiene efectos inmediatos: respiración acelerada, pensamientos catastróficos (“me voy a morir”) y pérdida de capacidad racional. La primera medida recomendada por Cano es sencilla y eficaz: regular la respiración.

  • Inspira contando 4 segundos.

  • Mantén la respiración 4 segundos.

  • Exhala 4 segundos.

Repetir este ciclo obliga al cuerpo a salir del “modo pánico” y estabiliza la mente para poder pensar con claridad.


Reencuadra el pensamiento: neutraliza el “me voy a morir”

Los pensamientos ansiosos suelen llegar en forma de torbellino. Después de controlar la respiración, el siguiente paso es contrarrestar esos pensamientos automáticos con afirmaciones racionales:

  • Sustituye “me voy a morir” por “no estoy en peligro ahora mismo” o “hay ventilación y el botón de emergencia funciona”.

  • Repite la idea racional hasta que sea más fuerte que el pensamiento catastrófico.

Este proceso no es negar el miedo; es devolver al cerebro datos reales que inhiben la escalada del pánico.


Si vas con un niño: activa la fase protectora

Cuando hay un menor involucrado, tu estado emocional dirige el suyo. Cano recomienda:

  1. Calmarte primero (respiración y autoafirmación).

  2. Transmitir seguridad con frases sencillas: “Estamos bien, nos van a sacar pronto”.

  3. Distraerlo con juegos o preguntas: contar colores del ascensor, jugar a adivinar animales, cantar una canción.

Al centrarte en lo concreto —calmar y proteger al niño— desplazas la atención de los peores pensamientos y activas una respuesta práctica y segura.


Mensajes clave para vencer las dudas “¿y si…?”

La mente generará escenarios hipotéticos —“¿y si me quedo sin aire?”—. Responde a cada “y si” con información objetiva y tranquilizadora:

  • Ventilación: Los ascensores disponen de sistemas de ventilación; no te quedas sin aire de forma inmediata.

  • Botón de emergencia: Existe un botón de auxilio conectado a personal o al servicio técnico; es funcional en la mayoría de los casos.

  • Llegada de ayuda: Mantén la calma y comunica tu ubicación si tienes señal; si no, espera instrucciones del personal de rescate.

Recordarlo en voz alta ayuda a que tu cerebro acepte la explicación y reduzca la ansiedad.


Acciones prácticas mientras esperas ayuda

  • Mantén la calma y regula la respiración.

  • Si el celular tiene señal, comunícate con seguridad o con conserjería; si no, conserva batería.

  • Si estás con un niño, proporciónale una actividad: juego, cuento corto, respiraciones juntos.

  • Evita forzar puertas o intentar salir si el ascensor está entre pisos.

  • Presiona el botón de emergencia y la(s) campanita(s); repítelo si es necesario.

  • Si hay otros pasajeros, coordina roles: uno calma, otro presiona botones, otro habla con supervisión del edificio.


Señales para solicitar ayuda médica o psicológica después del incidente

La mayoría de las personas se recuperan sin secuelas. Sin embargo, busca apoyo profesional si:

  • Sigues teniendo ataques de pánico recurrentes.

  • Aparecen cambios en el sueño o en el apetito.

  • El niño muestra regresiones (mojar la cama, miedo extremo) que persisten.

Un profesional de salud mental puede ofrecer herramientas para procesar el trauma y prevenir su cronificación.


Reflexión final

Quedarse atrapado en un ascensor es una experiencia angustiante, pero tu respuesta emocional puede marcar la diferencia. Respirar con control, reencuadrar pensamientos, y —si vas con un niño— activar la fase protectora, son intervenciones rápidas y poderosas que reducen el daño psicológico inmediato.

Como dice el psicólogo: tu calma es la herramienta más importante. Si la mantienes, puedes convertir una situación crítica en una experiencia manejable para ti y para quienes van contigo.a

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